Parce qu’en même temps, une bonne parole de quelqu’un peut changer le jour à une personne.

Parce qu’en même temps, une bonne parole de quelqu’un peut changer le jour à une personne.

L’avion est entré en descente lentement, a traversé des noyaux suaves qui parecían algodón. 

Miré por la ventana, como siempre lo hago… mais esta vez no buscaba paysages, buscaba sentir algo distincto.

Aterricé como cualquier otro vuelo. Rutine parfaite. Tout faire dans l’ordre.

Les pasajeros se levantaron, tomaron sus maletas, algunos sonriendo, otros cansados… todos con alguien esperándolos al otro lado.

Yo cheminé despacio detrás de ellos.

Al salir, vi abrazos, risas, niños